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Razones del desastre económico en el País Leonés

Cuando uno mira las cifras económicas de cualquier territorio leonés se echa a temblar: paro, emigración, caída de renta per capita, población envejecida y nulos niveles de creación de empresas.

Y muy pocas veces se analizan estos datos, pero casi ninguna de ellas se busca el porqué y a los responsables.

Vamos hoy desde RT-Nordeste a analizar sus causas, porque sí existen muchas empresas en que trabajan leoneses y muchos modelos en los que hay negocios florecientes en los que hay leoneses que consiguen grandes objetivos económicos en otras latitudes. ¿Por qué fuera sí y aquí no?

Porque cuando vemos que la práctica totalidad de estos modelos de negocio se aplican fuera del País Leonés debería asaltarnos la duda:¿cuál es la principal razón? que esos mismos modelos de negocio, exactamente los mismos, son sistemáticamente rechazados por emprendedores, autónomos y empresarios leoneses.

Vamos en este artículo a tratar de ver por qué sucede esto y cuáles son los principales responsables  de que nuestra economía no crezca, de paralice y se hunda como sucede en estos momentos.

Falta de autonomía política

Sí, la primera y principal causa de todos los males de León, y no hay que tener reparo alguno en decirlo, es esta.

La carencia de una autonomía política genera una situación en la que nuestros mejores estudiantes tienen que emigrar para estudiar carreras altamente técnicas o simplemente bien pagadas, y no hablamos ya de medicina o de arquitectura sino de cualquiera que vaya más allá que las migajas que se estudian en la Universidad de León.

Y es que incluso las bases para desarrollar profesiones no tan económicamente punteras como psicólogos, fisioterapeutas o dentistas no tienen capacidad de estudiarse en León, lo que es lamentable.

Pero es que ya no es solo eso, es que tampoco grados superiores, grados de especialización ni nada que se le parezca se puedan cursar aquí: solo hay migajas o grados de FP que no llevan a ningún sitio: están orientando nuestra formación a aquello que ocupa los puestos más bajos, los peor pagados y los propios de una sociedad colonizada: quieren que seamos camareros, dependientas y funcionarios: lo propio de una sociedad colonizada tercermundista fácilmente explotable y controlable y eso sí, en la que por supuesto hay que aprender otros idiomas para ser buenos siervos.

Y no, la excusa de que León es pequeño carece por completo de sentido y si no que alguien mire cuántos habitantes tiene Oxford.

La clave está en que aquí no hay voluntad pública de hacer inversiones, que las Universidades de León, Salamanca y Tras os Montes van cada una por su lado sin un modelo de País Leonés que las aúne y que el sistema de organización universitario provoca que, por ejemplo, la Universidad de León sea de las peores del sistema universitario español que está entre los peores de la Unión Europea y que quitando pequeñas ingenierías, veterinaria, algo de económicas y derecho poco más hay que elegir que tenga un mínimo de mercado laboral con potencial, osea, migajas de las que hay a patadas en toda la geografía europea.

Pregunta: ¿Quién tiene la competencia, los presupuestos y la capacidad legislativa para cambiar las cosas y no la hace? Respuesta: la comunidad autónoma de Castilla y León, que es la responsable de este desastre en la actualidad.

Y es que NO LES INTERESA que aquí despeguemos, y para ello controlan nuestro sistema educativo y se basan de traidores colaboracionistas que nos quieren inculcar que “el futuro es el turismo”, cuando eso, simplemente, es una repugnante mentira que oculta un trasfondo ideológico esclavista: nos quieren ver como sirvientes sumisos, no como una sociedad puntera y económicamente desarrollada.

Carcel de Llión

Desastre de la emigración

Otro serio problema al que nos encontramos es que, una vez que quien quiere estudiar finaliza estudios de alto nivel no vuelve a León.

Alguien con una carrera superior de alto nivel o alguien con Másteres, especializaciones, MBAs y demás es casi imposible que retorne aquí.

¿Por qué? Pues no será por las tapas gratis, el clima o lo a gusto que se vive, sino porque en Llión no hay empleos cualificados que paguen salarios acorde con lo que se espera generar.

Y es que si aquí no se pagan sueldos de a partir de 200.000 euros al año, lo que se provoca es que no se produzca calidad, que quien gana ese dinero porque genera mucho más aquí no viene, y que por tanto, como consecuencia o como origen, aquí no hay empresas que paguen esos sueldos.

Y es que no nos preparan en la Universidad para ello, sino para ser ovejas conformistas a las que se anima a estar conformes con 900 euros de telefonista o trabajando de camarero de catering en un albergue de peregrinos o poniendo vinos en el Húmedo a borrachos que vienen de despedidas.

Y al igual que tener futbolistas de más de de diez millones de euros es sinónimo de equipos de gran categoría, tener trabajadores de más de 200.000 significa lo mismo para las empresas, porque por mucho que les pese a muchos según ganas, así vales.

Y si el salario medio al que pueden aspirar los leoneses es de 20.000 euros al año eso es lo que vamos a encontrar, empresas de ese calibre porque un fuera de serie no trabaja por sueldos bajos y las empresas, su rendimiento, su producción y su capacidad de destacar serán proporcionales a lo que gana.

Las razones del desastre económico

La razón no es porque aquí seamos más tontos o estemos menos preparados. Es por dos causas.

La primera es que no hay ningún tipo de atractivo para que empresas punteras con personal altamente cualificado se instalen en León. Ninguna y de ningún tipo, ni como finca para eventos.

Y de nuevo el ser una colonia interna española gobernada por Valladolid genera este tipo de situaciones, lo que en la zona leonesa de Portugal se puede aplicar exactamente igual.

La segunda es que los leoneses no han sido capaces de crear empresas punteras que generen altos beneficios, con trabajadores con altos salarios e instaladas en León, de nuevas tecnologías, de maquinaria para la hostelería o de telecomunicaciones.

Porque empresas de ese estilo creadas por leoneses fuera del País Leonés hay unas cuantas. Preguntémonos por qué fuera sí y en nuestro territorio no. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Habitantes-País-Llïonés

El carácter leonés

Los leoneses tenemos muchos motivos para sentir orgullo colectivo, pero nuestro carácter no es uno de ellos.

No es ya que despreciemos lo propio y demos valor a lo de fuera, no es que queramos asumir lo que es propio de otros como si fuera nuestra arrinconando lo que sí es nuestro, no es lógico que traidores, enemigos de León, extranjeros que nos han atacado, criminales o gente que nos ha despreciado o nos injuria incluso se homenajeen en nuestra tierra, es que el sistema cultural que existe aquí es extremadamente negativo hacia lo propio en general y hacia el éxito individual en particular.

En León se inculca a la gente el objetivo vital de vivir de otros, y a ser posible de las administraciones públicas en lugar de buscar el éxito y la progresión individual que beneficien al colectivo.

El máximo orgullo de una madre leonesa es ver a sus hijos “colocados” en un puesto de trabajo “para toda la vida”.

Obviando el tema jocoso que no tiene gracia, aquí lo que se repite insistentemente es “a ver si te colocas”, no “a ver si montas una empresa de éxito”, “a ver si eres capaz de crear un negocio” o “a ver si consigues desde cero llegar a lo más alto de algo que hagas tú con tus propios medios”.

Por ejemplo, vender zapatillas MTB Shimano para bicicletas  muestra cómo una parafarmacia leonesa trata de ampliar el concepto de tienda tradicional y llevarlo a Internet. Pero no es habitual.

Unido a ello, aquí se enseña a ahorrar, no a invertir, y cuando hay que echar mano al bolso para ampliar negocio, para generar un plan de marketing, para contratar a especialistas cualificados este carácter marca que se trate de ahorrar donde debe invertirse, lo que conlleva una cortedad de miras que impide el desarrollo y crecimiento de las empresas más allá del ámbito familiar.

Ello genera una estructura social subsidiada, dependiente y necesitada de amos. Amos que son, por lo general, extranjeros y que se sirven de vasallos apesebrados que por cuatro migajas mantienen la finca cuidada y funcionan como relojes.

Y cuando hay alguien que ante situaciones injustas se rebela, surgen dos fuerzas coercitivas para callar esas voces de inmediato:

  • Por un lado los vasallos, traidores, apesebrados y sumisos al poder de fuera que ven peligrar su estatus si la situación cambiara.
  • Por otro lado los mansos esclavizados que creen que cualquier protesta empeoraría su triste situación vital, una situación vital que “para mí está bien”.

Y estas son dos de las principales claves por las que nuestra sociedad va cuesta abajo, sin frenos y con escasas posibilidades de salir adelante.

Recomendamos, si no se ha hecho, leer el artículo “El principal problema de León” que abunda en estas cuestiones.

Llión durmiendu

 

Por qué las posibilidades de cambiar son más bien pocas

Porque mientras el País Leonés sea una colonia interior española gobernada desde Valladolid a través de traidores leoneses que se ofrecen a ello por cuatro duros y tres puestos nunca nadie invertirá en crear empresas en nuestra tierra ya que no hay condiciones para ello más allá de un bar, un restaurante o similares.

Porque incluso el bar del aeropuerto cerró porque sujetos como quien ocupa actualmente el cargo de alcalde León se opusieron con todas sus fuerzas a que León tenga vuelos internacionales, favoreciendo a Valladolid y encima con los impuestos de los leoneses. Y mientras aquí cierra el bar del apeadero de aviones que tenemos en Llión, cuando buscamos finca bodas madrid barajas en Google vemos el número de resultados que aparecen y las económicas generadas en su entorno y es que ni las franquicias lowcost tienen interés en instalarse ni hay capacidad para emprender en el País Llïonés.

Porque mientras aquí se trate mejor al extranjero que al de León, a la lengua del extranjero mejor que a la lengua de León, a la cultura del extranjero mejor que a la de León, al folclore extranjero mejor que al de León y por extranjero no hablo de Senegal, Siria o Polonia, nos irá muy, muy mal.

Porque hay algo peor que la xenofobia, que es la autofobia.

Y porque hay algo peor que la autofobia, que es coger lo de fuera, hacerlo pasar por propio, aniquilar lo realmente propio y pretender potenciarlo.

Esa es la clave de todo, porque un pueblo que no está orgulloso de serlo jamás progresará económicamente, y porque quienes colaboran con el enemigo atacando su cultura, su identidad o su lengua o colaboran consciente o inconscientemente manipulando su música, su folclore o su historia para hacer pasar como propio lo que no lo es, son los auténticos responsables primarios de la catástrofe económica y poblacional que sufre el País Leonés.

Eso sí, excusas para su colaboracionismo pondrán muchas.

¿Realidades? Son unos pobres hombres o unas pobres mujeres que solo vendiéndose o regalándose tendrán sus veinte monedas de plata o su minuto de gloria a costa de todo un país, el nuestro.

Y nuestra obligación es en primer lugar identificarlos, en segundo lugar denunciar su actitud y en tercer lugar combatir con todos los elementos pacíficos y democráticos a nuestro alcance a todos los colaboracionistas y traidores que han llevado a León a la mayor crisis demográfica, económica y social de los últimos siglos.